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interrogar sobre la inscripción de sus dispositivos no sólo en la organización de una sociedad y sus instituciones sino también su inscripción en la subjetividad de hombres y de mujeres...” Agrega que “más que a la razón, el imaginario social interpela a las emociones, voluntades, sentimientos, sus rituales promueven las formas que adquirirán los comportamientos de agresión, de temor, de amor, de seducción que son las formas como el deseo se anuda al poder. Tal vez sería más apropiado decir que son las formas como los deseos se anudan a los poderes, de manera de desustancializar ambos conceptos y aludir con más propiedad a la multiplicidad de los focos deseantes y de poderes que pueden entrar en juego en una situación dada... la función del imaginario social es fundir y cincelar las llaves de los cuerpos para el acceso a la ley, y la continuidad y reproducción del poder “. En La mujer de la ilusión: Pactos y contratos entre hombres y mujeres.. Buenos Aires: Paidós. (Páginas 242-243).

9. Remito aquí al análisis que realiza Heidi Figueroa (1994) en su escrito ¿Cuál cuerpo? ¿Qué mujer? Heterutopias feministas ante el encuadre ‘hi tech”, donde aclara que “la tecnología no es neutral, sino más bien se trata de asumir los espacios tecnológicos en su complejidad discursiva que asigna lugares, significados y valores, no necesariamente coherentes ni unitarios”. De suerte que no lidiamos con una concepción de tecnología como neutral sino como una tecnología que adquiere su significación como parte de las relaciones sociales históricamente situadas, cambiantes y que se construyen intertextualmente”. (P. 211/213). En Más allá de la bella (in) diferencia: revisión post-feminista y otras escrituras posibles. San Juan: Publicaciones Puertorriqueñas.

10. Para una reflexión sobre este tema véase los textos de Harold Goolishian y Harlene Anderson (1994) Narrativa y self. Algunos dilemas posmodernos en la psicoterapia. En Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad. Buenos Aires: Paidós. Puede examinar también el texto de Heidi Figueroa (1998) Transrealidad del sujeto network. En Bordes. De igual modo Eduard Sampson (1989) en The Deconstruction of the Self y John Shotter (1989) Social Accountability and the Social Construction of “You”. Ambos en Texts of Identity. London: Sage.

11. Citado por Ana María Fernández (1994) La mujer de la ilusión. Buenos Aires: Paidós.

12. Sabemos, además, que el cuerpo está continuamente significado, y como tal marcado por la cultura: inmunización masiva ampliada cada vez más, pruebas de embarazo más sofisticadas, procesos médicos más invasivos, entre otros.

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