“Historio-dilema del idioma cahnapiano
ante el horror a la inventiva de Sassimir el sí-inventado”
Por Daniel Márquez Rivera
Decidió aplicar los terrenos
abismales del sonido a las curvas del otro. Muchos decían que
el compendio lírico de Sassimir era de por sí un artificio
delicado y de poca revelación. No así lo era la vida
de su creador. El viernes último que se pudo contar antes del
cambio, Sassimir se encontraba en la universidad de Talameya- lo recuerdo
como ahora-, para tratar de detener (hasta nuevo aviso aseguró
él), mediante una videoconferencia, la problemática
del estancamiento intelectual por el cual se encontraba la ciudad
de Cahnaps. No pasaron más de doce minutos de haber comenzado
a dirigirse al público que se había conglomerado en
los previos universitarios, cuando ya se había armado una conspiración
para lincharlo, en ese instante se escuchó por primera vez
uno de los ruidos más extraños y más bien calculados
de su novedosa invención. Basta por decir que todos los presentes
quedaron clavados entre la marea y los peces que rodeaban las facilidades.
La población entera de Cahnaps quedó sorda del lado
izquierdo, seguido a este suceso se pasó entonces a vivir una
media delicia entre gritos y orejazos, buscando la manera de invertir
la media sordera que Sassimir provocó en nosotros.
Nadie tuvo la paciencia de escuchar mis [sus] palabras que no tenían
otra misión que la de ser instrumento para tratar de lidiar
con tan quebrantados tiempos. Si su hoy [el nuestro, el de usted,
el mío, el de eso, el de aquella cosa/esta cosa, ese/este/aquel
aparatito (esa droga de todos), la miti-orejita del/este vaginal]
es terrible, más que merecidas son las consecuencias.
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