Heidi
J. Figueroa Sarriera
Editora-Teknokultura
A partir del siglo XXI es impostergable
la reflexión ponderada y crítica sobre la situación
de las tecnologías de información y comunicación
(TIC) a nivel global, y especialmente, a nivel local en nuestros
países en vías del desarrollo. El nivel local revierte
una importancia cardinal ya que es la realidad que vinculamos más
con nuestra vida del día a día. La experiencia social
en este plano está cada vez más vinculada con los
avatares del desarrollo tecnológico. Las TICs, entendidas
como sistemas vivos de colaboración a nivel global/local,
generan una dinámica emergente que entrelaza inexorablemente
dos planos de la realidad social, que convencionalmente conocemos
como online/offline. Si bien la tecnofilia ha demostrado trabajar
a favor de los intereses del capital y los sistemas de explotación,
el camino de la demonización de estos sistemas no coloca
las naciones en vías de desarrollo en posición de
competir adecuadamente por una mejor calidad de vida. A estas alturas
de los tiempos no podemos obviar la variedad de proyectos culturales,
sociales y económicos que apuestan hacia una mejor distribución
de las riquezas y mejores condiciones de vida.
La necesidad de ampliación
y la diversificación del mercado junto a los proyectos de
innovación tecnológica han permitido la emergencia
de una paradoja. Mientras más se expande el mercado en áreas
de tecnología, más se
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