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LO TECNO-SUBLIME
Barbara Bolt
Australia
bbolt@usc.edu.au
Traducción de Oscar Imaz Mairal
Comencé mi
investigación sobre lo “tecno-sublime” tecleando “tecno-sublime” en la red
para ver si el término había sido acuñado anteriormente. Pese a no
encontrar una referencia exacta, el primer sitio que se abrió fue
http://www.sublime.net.au/chillout.html,‘The
chillout ... ir de clubes es una experiencia planetaria’.
Durante
mucho tiempo había estado interesada en el fenómeno de la fiesta tecno-dance,
esa asombrosa experiencia en donde se colapsa la individualidad y se
pierden los límites individuales, en donde el ‘Yo’ pasa a ser parte de la
tecno-experiencia colectiva. Fue una interesante coincidencia encontrarse
en este sitio buscando lo “tecno-sublime” cuando precisamente era este
éxtasis, esta pérdida de identidad frente a la asombrosa tecno-experiencia
lo que era central para mi entendimiento de la experiencia de lo tecno-sublime.
El estudio
de Ben Malbon (1999), Clubbing: Dancing, Ecstasy and Vitality, ha
sido de gran valor para mi elaboración de lo tecno-sublime. Mientras que
la tesis de Malbon es diferente de la mía, las respuestas de alguno de los
participantes en su estudio así como las anotaciones en su propio diario
han sido muy importantes para corroborar mi tesis de que hay una pérdida
de identidad o éxtasis en la particular experiencia de lo tecno-sublime
que es el ir de clubes. Así en una anotación en su diario titulada ‘4
a.m.-sin palabras, perdido en el tiempo y en el espacio, totalmente
perdido...’, Malbon señala:
Todos
parecemos querer que la música se apodere de nosotros; que se convierta en
nosotros de alguna manera ... a los cluberos se nos va la cabeza por todos
lados ... estamos demasiado cerca los unos de los otros; en distancia y en
emoción.… La intensidad de esta fusión de movimientos y emociones es casi
abrumadora. (Malbon
1999:xii)
Esta
anotación en el diario en particular habla de una experiencia en la cual
su sentido de la identidad y de la racionalidad queda asumido por la
experiencia. Apunta:
¿Cómo
transmitir el profundo latir del bajo que es más sentido que oído? ¿la
masa de cuerpos que botan: borrosos, coloridos, trazados apenas y en
incesante movimiento? ¿El espacio, en sí mismo efímero, parece carecer de
extremos, sin final en el tiempo o en el espacio, y que a la vez sólo se
extiende hasta donde la iluminación lo permite, las paredes negras, las
danzantes masas que palpitan? ¿La sensación de bailar, de moverse sin
pensamiento, del movimiento anterior al pensamiento, o quizá el dejarse
ir, dejarlo todo partir? Las palabras me fallan; las palabras se hacen
redundantes e innecesarias, las palabras carecen de sentido. (Malbon 1999:xii-xiii).
En este
escrito he querido argumentar que el encuentro entre la cultura del baile
y la tecnología como se experimenta en el “clubbing” es un encuentro
sublime. Sin embargo, al elaborar este argumento, propongo que el
encuentro de lo tecno-sublime sea entendido de forma diferente a lo
sublime tal y como lo desarrolló Immanuel Kant en sus Observations on
the Feeling of the Beautiful and Sublime y en su Critique of
Judgement.
En este
particular fenómeno, al que yo he llamado “tecno-sublime”, no existe
preocupación por la reafirmación del “Yo” cuando se enfrenta al sublime
evento. Además arguyo que en este encuentro hay un colapso de los límites
del “Yo” cuando este se disuelve en la tecno experiencia colectiva. Al
combinar el latir de los cuerpos, el calor, la música, la vibración, las
luces y las drogas, la experiencia tecno crea una intensidad que se
abstiene de la razón o de los límites razonables del organismo.
Para
desarrollar mi argumento de lo tecno-sublime quiero, en primer lugar,
enumerar los elementos claves de lo sublime.
[1] I would like to thank Oscar Imaz Marial for the work of translation and
inthemix.com.au [http://www.inthemix.com
.au] for granting me permission to use images from their
website in this paper.
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