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La estética modernista en la biología:
La marginación
del organismo en la herencia y la evolución
Fisher y el Teorema Fundamental de la Selección Natural
El
propósito de Fisher fue el de estudiar la acción de la selección natural
en el proceso de adaptación, y atacó el problema con una serie de
predisposiciones y valores particulares. Su visión era que la mejor forma
de entender el mecanismo de la selección natural era el buscar sus
aspectos esenciales e invariantes. El creía a priori que tal
esencia existía, que existía un corazón del proceso. El Teorema
Fundamental de la Selección Natural fue el fruto de esa búsqueda de la
parte invariante del proceso de adaptación.
Hubo dos
aspectos clave en la construcción de este Teorema Fundamental.
Primero, la
construcción de una herencia dura e invariable: Fisher usó las
herramientas de la estadística para separar el componente de la variación
del fenotipo que está basado en el efecto aditivo de los genes. El efecto
aditivo está relacionado al efecto promedio de un gen del que
habíamos hablado antes. Este componente, llamado la variación genética
aditiva es la parte de la variación que se comporta de forma lineal (y por
ende predecible) entre generaciones y que contribuye a la correlación de
las características de los padres con los hijos. En esta separación Fisher
encontró la posibilidad de una parte invariable y universal en la
herencia, su esencia invariable.
La tasa de crecimiento en fitness de cualquier organismo en cualquier
instante es igual a la variación genética aditiva en fitness en ese
instante.
El concepto
de variación aditiva o del efecto promedio no solo contribuyó a la
creación de una herencia dura sino que hace posible el predecir la
magnitud de la respuesta evolutiva a la selección, y por ende contribuye a
la posibilidad de una visión determinista de la evolución.
Como le
apuntó Sewall Wright a Fisher, lo que no se estaba diciendo era que el
efecto promedio o aditivo de un gen solo es constante e invariable en un
contexto en particular, es decir, si todo lo demás se mantiene constante.
El efecto promedio depende de las frecuencias alélicas y las condiciones
ambientales en un instante particular. Podemos predecir la respuesta en la
generación siguiente, pero el efecto promedio puede cambiar
impredeciblemente en esta nueva generación, por la acción de feedback de
este contexto que Fisher considera separado del proceso y no esencial. La
invariabilidad del efecto genético solo se puede realizar si eso que
Fisher considera marginal se mantiene constante. El efecto promedio solo
se puede usar para hacer predicciones locales en un universo cambiante y
dinámico, o predicciones más universales en un universo en donde todo esté
congelado o estático.
El efecto
de esta separación de componentes de la herencia y el considerar el efecto
aditivo como el aspecto central y esencial fue el de debilitar y
linealizar la herencia. Al separar los componentes no lineales de la
herencia del aspecto lineal, y al considerar el primero como no esencial,
Fisher le quitó a la herencia la parte que contiene la posibilidad de
interactuar dinámicamente con la selección natural y afectar su resultado
final.
Lo que
Fisher le hizo a la herencia se lo hizo a la selección natural. Fisher
consideró solo los efectos directos de la selección como los efectos
centrales y fundamentales. El estaba consciente que la selección produce
efectos indirectos que afectarían la herencia. Un incremento en fitness a
base de un incremento en adaptación causaría un aumento de población que a
su vez aumentaría la competencia que a su vez reduciría los recursos
disponible y bajaría el fitness de la población. Estas consecuencias de
feedback eran irrelevantes para el aspecto fundamental de la acción de la
selección natural. En su visión son aspectos externos a la esencia del
proceso. Otra vez los aspectos no-lineales son separados y externalizados
y la posibilidad de feedback de la biología de la población es destruida
porque para el no forma parte del proceso central. La complejidad de la
interacción no lineal es antogónica a la meta de llegar a un modelo
fundamental y minimalista. Es una distracción en la búsqueda de la esencia
mínima. El resultado es que las propiedades biológicas pasan a un plano
secundario, sin poder formar parte del mecanismo esencial del proceso.
Esto responde a la visión de que el representar la realidad destilada en
una esencia fundamental es superior a representarla de otra manera, por
ejemplo, sin presumir que existe tal esencia fundamental y que la
complejidad es necesaria para entender la riqueza del proceso.
El trabajo
de Sewall Wright
Se podría
argumentar que el desarrollo de la visión neodarwinista de la evolución no
tiene nada que ver con valores ni sensibilidades culturales, sino que
refleja las limitaciones de la biología evolutiva en ese momento, en el
que el desarrollo limitado de las herramientas matemáticas en este campo
no permitía el estudio de la complejidad y la interacción. Sin embargo, en
el mismo momento histórico en el que Fisher trabajaba, y con as mismas
herramientas matemáticas, otro biólogo joven desarrollaba una visión de la
evolución basada en una sensibilidad y valores radicalmente distintos a
los de Fisher.
Wright se
concentró en el estudio de la complejidad, la interacción, y el papel del
azar en la evolución. En vez de externalizar los aspectos
no-lineales de la herencia y la selección natural, el vio en ellos un
potencial para el cambio evolutivo con consecuencias más radicales que la
acumulación gradual de cambios genéticos pequeños. Se énfasis estaba en la
interacción y el feedback. El construyó un cuadro de la evolución y la
adaptación en el cual la estructura y el tamaño de la población, los
aspectos no-lineales de la herencia, la migración, etc. todos interactúan
para producir una situación dinámica en donde todos estos aspectos juegan
un papel clave. Por ejemplo, el introducir la estructura de la
población en un modelo de evolución se introduce un elemento de azar e
indeterminación en la evolución. La selección natural no puede verse como
controladora de cada paso de la evolución. Pero Wright fue mucho más allá.
El reconoció que las propiedades organismales se manifiestan genéticamente
como interacciones no-aditivas, y que el azar puede jugar un papel
creativo en la evolución conjuntamente con estas interacciones genéticas
para generar saltos evolutivos que serían imposibles si la población
estuviera bajo un control estricto de la selección natural.
Lo que
resulta interesante en el contexto del papel que juega la sensibilidad en
la ciencia as que Fisher nunca vio estas posibilidades en esos aspectos de
la evolución que él consideraba externos. El aspecto revolucionario
y poco reconocido de la obra de Wright es el haber demostrado como los
aspectos la evolución que parecen marginales, las notas al calce de
Dawkins, pueden jugar un papel creativo importante en la evolución. Lo que
Fisher vio como irrelevante y marginal, Wright lo vio como potencial
evolutivo. La búsqueda de lo esencial y lo fundamental impide el que se
haga visible el papel que pueden jugar las propiedades organismales y las
propiedades de la población en la evolución.
Recientemente otros han argentado que Fisher no consideró estos aspectos
marginales ni sus interacciones porque Fisher no buscaba un modelo
dinámico interactivo de la evolución. Él estaba interesado en la meta
menos ambiciosa y más realista de encontrar lo fundamental en el proceso,
una descripción mínima.
La
búsqueda de lo fundamental no es algo poco ambicioso y humilde sino que
parece todo lo contrario. Fisher escogió este enfoque porque creía en él,
porque consideraba que era un enfoque superior para entender un proceso.
Fisher, el matemático y físico, creía que la linelización de la naturaleza
porque pensaba daría resultados certeros porque la naturaleza es
inherentemente simple. La complejidad es una distracción de lo que en el
fondo es simple. La complejidad es una distracción de la estructura
esencial y mínima de la realidad. La labor del científico es revelar
esa estructura fundamental.
La idea de
que Fisher en realidad entendía lo fundamental de su modelo como
descripción suficiente de la realidad se ve tal vez más claramente en el
caso del debate de Fisher y Wright sobre la evolución de la dominancia
genética. El modelo de Fisher es completamente determinista, donde el
control de la selección natural sobre la evolución es completo. Wright
demostró que el hecho que las poblaciones sean finitas introduce un
elemento de incertidumbre en el cambio de las frecuencias alélicas,
haciendo imposible el control necesario de la selección natural sobre la
situación para dirigir la evolución. Si Fisher hubiera pensado que su
modelo de la evolución era una descripción menos ambiciosa y con
limitaciones no hubiera defendido su modelo con tanta fuerza. Fue Wright
el que le trató de hacer ver que su modelo de la evolución es un modelo
limitado y local, no fundamental y universal. En una carta a Fisher,
Wright le comenta sobre su Teorema Fundamental:
Reconozco
que la discusión en estas páginas tiene la intención de aplicar solo bajo
condiciones externas constantes...Creo que si el Teorema Fundamental
hubiera sido redactado con las siguientes calificaciones no me hubiera
confundido en las páginas restantes :
La tasa de
crecimiento en fitness de cualquier población en cualquier momento es
igual a la variación genética aditiva en fitness en cualquier momento,
excepto si es afectada por la mutación, migración, cambio de ambiente o el
efecto del azar por muestreo.
Pero Fisher
nunca contextualazo sus aseveraciones. Es por esto que aun después de que
le trabajo de Wright hizo visible el papel potencial que pueden jugar los
aspectos aparentemente marginales del proceso, el dásete continúa. Esto se
debe en gran parte a que la visión dinámica e interactiva de Wright
debilita la imagen de todopoderosa que tiene la selección natural. La
selección natural solo aparece todopoderosa en el universo mínimo y claro,
limpio de complejidades, construido por Fisher. Para Fisher la complejidad
es una ilusión: la naturaleza está gobernada por reglas simples en su
nivel más fundamental. La sensibilidad distinta de Wright lo llevó a un
énfasis en la complejidad y las interacciones de feedback. El resultado es
una imagen muy distinta de la evolución, un cuadro en donde la biología de
los organismos juega un papel creativo y que nos da una visión menos
determinista de la herencia y la evolución. La visión fisheriana valora lo
invariable, lo simple y lo mínimo por su insistencia de la búsqueda de lo
fundamental. La visión Writiana enfatiza lo variable y la inexistencia de
lo universal en un mundo donde lo único constante es el cambio, la
contextualidad y la interacción.
La búsqueda
de lo universal lleva a una visión absolutista de la evolución, con la
selección natural como su monarca todopoderoso. En la visión Writiana, la
evolución es una consecuencia de interacciones de factores múltiples,
donde todos comparten el proceso. La selección natural deja de verse como
un director todopoderoso para verse como un factor que solo puede tener un
control débil sobre poblaciones erráticas. La herencia es un proceso
fisiológico interactivo en el que componente no-mendelianos son también
actores evolutivos, y deja de ser el fenómeno determinista que es la raíz
de la sociobióloga y la idea del gene egoísta (selfish gene).
Las ideas
de Fisher sobre la evolución no son falsas. Pero la visión
dinámica-interactiva la cualifica. Desde el punto de vista
dinámico-interactivo las aseveraciones de Fisher toman un sentido más
local, no universal. Por otro lado, las estas mismas aseveraciones serian
universales y fundamentales en un mundo que no sea dinámico-interactivo.
Esto no nos dice cual visión es superior. La visión de Fisher se ha
elogiado porque su énfasis en lo esencial ha logrado proveer una visión
clara, simple y concisa del proceso de adaptación. Esta visón se vuelve
borrosa en el mundo de Wright. Si buscamos la simplicidad y la claridad,
sacrificamos el organismo y la riqueza de los procesos biológicos, y
nuestras aseveraciones se vuelven locales. Por otro lado, si queremos una
visión de la evolución que incluya la riqueza de los posesos biológicos,
sacrificamos la claridad. Terminamos con un cuadro que es complejo, de
multiplicidad e interacciones, y sin centro ni esencia. Es una cuestión de
elegir que nos interesa enfatizar. Es en esta decisión que las
sensibilidades culturales juega un papel importante.
Conclusión
Desde el
punto de vista dinámico-interactivo, las creencias fisherianas en lo
simple, lo mínimo y lo fundamental parecen meras ilusiones. El
neodarwinismo solo pude hablar el lenguaje de lo eterno y lo universal si
se congela el dinamismo interactivo de la naturaleza. Solo en un universo
donde todos los aspectos de la herencia y la selección natural se
mantengan constantes e inmutables se puede decir que el teorema de Fisher
es fundamental. Solo en este contexto se puede ver al efecto aditivo de un
gen como la parte central de la herencia. En un mundo dinámico la
herencia se vuelve un proceso fluido en donde todos sus aspectos,
mendelianos y no-mendelianos, contribuyen e interactúan. En este contexto,
el ensalzar al efecto promedio o aditivo de un gen como la parte
fundamental o esencial de la herencia parece tener aspectos míticos, y
solo puede verse como un deseo por una ilusión de universalidad.
La visión
dinámica de Wright hace aparente que la insistencia neodarwinista en la
claridad extrema, la simplicidad y lo fundamental, responde a una estética
de poder y control característica de esa época, y es lo que hace al
organismo invisible.
La
sensibilidad de Wright era claramente distinta. Él no buscaba
principalmente la claridad en lo mínimo y lo fundamental. Él veía
complejidad por todos lados, lo que lo llevo a una visión mas pluralista
de la evolución, en la cual las propiedades organismales y poblacionales
son tan importantes como la selección natural. Esto solo era posible
abandonado el deseo insistente de claridad absoluta y la búsqueda de la
elegancia en lo minino y fundamental.
El
neodarwinismo es un producto del modernismo eufórico de principios del
siglo 20, que responde a una fe en la universalidad y progreso ilimitado.
Mientras las metas de ese progresismo universalista vayan siendo
abandonadas, el deseo de construir modelos estrictamente mínimos y
fundamentales de la naturaleza irá perdiendo su sentido, abriendo la
posibilidad de una estética de lo plural y lo complejo.
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Referencias:
Bowler, P., Evolution: The History of an Idea.
Berkeley:
University of California Press, 1983.
Dawkins, R., The Selfish Gene, Oxford University Press. 1989.
Gould, S.J. “The hardening of the synthesis” in Dimensions of Darwinism.
Cambridge: Cambridge University Press. 1983.
Gould, S.J. The Structure of Evolutionary Theorys, Cambridge, MA:
Harvard University Press. 1982.
Mayr, E., Povine, W.B. The Evolutionary Synthesis, Cambridge:
Cambridge University Press,. 1980.
Provine, W. Sewall Wright and Evolutionary Biology, Chicago:
University of Chicago, 1989.
Williams G., Adaptation and Natural Selection. Princeton: Princeton
University Press, 1984.
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