Vol.3  :: agosto :: 2003-04

  articulosarte electrónicocápsulas informativasreseñas de portales, libros y revistasforo electrónicotabla de contenidosuscripción

 

 
 Suscríbete  
     
     
 Regresar  


La estética modernista en la biología:

La marginación del organismo en la herencia y la evolución 

Gabriel Moreno Viqueira
Departamento de Biología
Facultad de Ciencias Naturales
Recinto de Río Piedras
Universidad de Puerto Rico
egabriel@caribe.net 

El modelo lamarquiano de evolución está desacreditado hoy en día y con buenas razones. Hoy sabemos mucho más sobre los mecanismos de la herencia que en el siglo 18. De todas formas es interesante notar que una diferencia básica entre ese modelo de evolución orgánica y el que tenemos en los finales del siglo 20, conocido como el neodarwinismo. El modelo de Lamark le daba un papel activo a los organismos en la creación de su propia historia, mientras que en el modelo actual, las propiedades organismales no juegan un papel activo. Las propiedades organismales juegan un papel en la generación de la variación, pero este proceso obedece al azar, y por lo tanto no puede darle dirección a la evolución.  El neodarwinismo propone que la esencia del proceso de evolución puede resumirse en la selección natural actuando sobre frecuencias alélicas (genes). En las palabras de uno de los escritores neodarwinistas más influyentes, Richard Dawkins,  

Nuestra existencia presentó una vez el mayor de los misterios, pero [..] ha dejado de serlo porque el misterio ha sido resuelto. Darwin y Wallace lo resolvieron, aunque tal vez continuemos añadiéndole notas al calce a su solución. 

Para los neodarwinistas el mecanismo está ya resuelto en su esencia, y todo lo demás son notas al calce. El resultado ha sido una visión de la historia y el desarrollo de los organismos vivos donde los organismos son pasivamente guiados por la mano dirigente y  todopoderosa de la selección natural. Mi intención es analizar cómo se llegó a este modelo de evolución orgánica tan peculiar donde las propiedades organismales juegan un papel marginal.

Las historias del neodarwinismo han sido típicamente escritas desde el punto de vista del ganador, o sea, son historias de éxito, de la glorificación y justificación del victorioso, en este caso, el proyecto neodarwinista. Mi intención es analizar esta historia dándoles voz a los modelos silenciados que propusieron un papel activo a las propiedades organismales en la evolución.

Esta pregunta yo la hago desde el punto de vista de  ver la ciencia como una actividad cultural, que produce imágenes de la naturaleza que reflejan y apoyan las visiones culturales del grupo de personas que las produjo. Como dijo Heisenberg, no vivimos en la realidad, sino que vivimos en una serie de descripciones de la realidad. Estas descripciones o modelos científicos son útiles únicamente cuando se nos extrae de la realidad aquellas cosas que consideramos fundamentales o importantes para reproducir esa realidad. El proceso de construir un modelo implica un proceso de selección, análogo al proceso de selección en la redacción de un hecho por un periodista. El hecho sigue siendo un hecho, pero hay varias formas de redactarlo. Es en este proceso de selección que entran factores culturales, sociales y económicos en la producción de modelos científicos. Mi interés es ver como la sensibilidad cultural de distintos momentos de la historia juega un papel importante en este proceso de selección en la construcción de un modelo científico. Este es el enfoque de la historia cultural de la ciencia. Mi interés es analizar cómo el modelo del proceso histórico de la vida que tenemos hoy, el neodarwinismo, refleja los valores, predisposiciones, mentalidades y preferencias estéticas del grupo de hombres que lo produjo, trabajando en el contexto cultural del mundo angloparlante de principios del siglo 20 (1900-1930).

Las historias de la biología evolutiva se han escrito típicamente con la premisa de ver los productos de la ciencia como representaciones de una realidad que existe independientemente de cualquier contexto cultural o social. Estas historias ven a los modelos que fueron rechazados, marginados, o silenciados como modelos de alguna forma inferiores e incorrectos (por eso perdieron) y por esto no tienen interés de redactar una historia que le de voz a estas alternativas. El enfoque de la historiografía cultural es una mejor herramienta para lo que me interesa investigar, es decir, el escribir una historia que le de voz a los puntos de vista marginalizados, y estudiar los factores que influyeron a esa marginalización.

La sensibilidad cultural que reinaba en el momento histórico en que se comienza a construir el modelo neodarwinista era la de una sociedad que vivía la culminación del éxito del proyecto modernista. Se vivía  un optimismo eufórico del poder ilimitado de la ciencia y la tecnología. La sensibilidad de los hombres que sentaron esas bases era característica de esa época. El neodarwinismo surgió de un deseo de reducir el proceso de evolución a un axioma fundamental, universal, sintético, y minimalista. Para estos hombres, estos eran los valores a los que había que aspirar. Eran valores casi estéticos y los que definían lo que era un modelo científico elegante. Durante el proceso de selección en la construcción del modelo neodarwinista, estas personas valoraron la simplicidad sobre la complejidad, el determinismo sobre la incertidumbre, y la claridad sobre lo dinámico e interactivo. 

La sensibilidad de la época

El neodarwinismo se desarrolló en el contexto histórico donde la sensibilidad que predominaba era la de un modernismo eufórico. Lo neodarwinistas compartían las metas universalistas y utópicas de ese modernismo. La convicción de que la complejidad es solo aparente, y que esconde las leyes básicas y simples de la naturaleza, estaba ligada a un deseo para llegar a verdades universales, libres de contexto. Esto a su vez tiene raíces en algo mas profundo: una fe entusiasta en el progreso a base de la ciencia y la tecnología. Si la naturaleza obedece a reglas simples y lineales, puede entonces ser controlada y manipulada fácilmente. Las imágenes del poder de la ciencia para lograr casi cualquier cosa dominaban a la sociedad. En este contexto, cualquier intento a sugerir que la complejidad es real e importante se veía como algo pesimista, ya que implicaba el hacer aparente los límites de enfoque lineal hacia la naturaleza. El deseo de claridad, unidad, simplicidad que dio forma al neodarwinismo respondía a una estética del poder ilimitado de la ciencia sobre la naturaleza. La elegancia de la claridad y universalidad de un modelo mínimo esta basada en la sensación de control, de que hemos capturado la totalidad de la realidad en una verdad sencilla y clara.

Este modernismo estaba dominado por una estética de lo simple como reflejo de lo fundamental y lo universal. La estética de la arquitectura moderna, por ejemplo, esta basada en una reverencia hacia el progreso lineal, verdades absolutas y la universalidad. Se enfatizaba el progreso unitario de la humanidad en vez de la riqueza de lo local. Los edificios modernistas, con su énfasis en la unificación y sus formas geométricas esenciales de acero y cristal, en lo simple y lo básico, y la superioridad de la línea recta sobre la curva, son monumentos construidos a la utopía de universalidad y progreso. Esta estética de la línea recta y de formas geométricas básicas y unidad de diseño representan una iconografía del poder. La satisfacción estética de la arquitectura moderna yace en la sensación  de que todo esta capturado en una esencia sencilla. La arquitectura moderna comparte con el neodarwinismo las mismas premisas sobre la universalidad y el esencialismo de lo simple y lo lineal, y la superioridad de la claridad de la simplicidad unificada sobre la confusión de la complejidad. El neodarwinismo es, al igual que los edificios modernistas, un monumento a la sensibilidad de esa época. 

Los fundamentos del neodarwinismo

El neodarwinismo tiene raíces en el trabajo de Ronald Fisher, con su característica visión de la selección natural como el factor dirigente y creativo en la evolución. Otros trabajos que fueron importantes en la consolidación de esta visión de la evolución fueron el libro de George Williams Adaptation and Natural Selection, y más tarde, los libros de Richard Dawkins, particularmente el libro titulado The Selfish Gene. Estos libros son largos argumentos a favor de la idea de que la evolución es, en lo más fundamental, selección natural actuando sobre variación genética, llevando a la idea de que la selección natural es el factor dirigente y creativo y la herencia mendeliana es todo lo que importa para la evolución. La crítica de esta visión de la evolución hasta ahora ha ido dirigida a acusar a estos biólogos de un seleccionismo o funcionalismo ingenuo y exagerado (Gould y Lewontin: A critique of the adaptationist programme) y de caer en un determinismo genético demasiado burdo. No me interesa repetir esta crítica hacia esta visión de la evolución porque me parece que el pintar a estos grandes biólogos como biólogos poco sofisticados es injusto y hasta falso.  Williams y Dawkins, por ejemplo, dedican muchas páginas a explicar las complejidades fisiológicas de la herencia. Tampoco creo que estas críticas logren explicar cómo se llegó a marginar los aspectos organízales de la herencia y la evolución si está claro que estos biólogos reconocían la importancia de tales complejidades.

Mi argumento no está basado en proponer que estos biólogos eran demasiado ciegos para ver que las propiedades organismales juegan un papel importante en la herencia y evolución. Mi argumento consiste en que las propiedades organismales fueron marginadas por la creencia de estas personas de que existe un aspecto esencial o fundamental al proceso de evolución y por ende los otros aspectos son menos importantes, secundarios, o simplemente notas al calce. Estos libros son una colección de argumentos dirigidos a quitarle importancia a las propiedades organismales, y por otro lado, a ensalzar el papel dirigente y controlador de la selección natural sobre la historia de los organismos. En otras palabras, para asegurar la apariencia de fundamental y esencial de su visión de la evolución, era necesario quitarle importancia a las propiedades organismales en el proceso de la evolución. La selección natural tenía que aparecer como todopoderosa y la herencia tenía que hacerse menos compleja. El punto de sus argumentos era el demostrar como, aun cuando el proceso de la evolución puede ser más rico en complejidad, esta complejidad no va a cambiar el hecho que la evolución está  controlada por la selección natural y lo que contribuye a el cambio evolutivo es esa parte de la herencia que se comporta de una manera mendeliana, es decir, mecánica y predecible. Las complejidades de la herencia como la herencia no-mendeliana, el desarrollo, la fisiología, las interacciones epigenéticas, las interacciones entre genes y con el ambiente, etc., se pueden ignorar porque no afectan esa esencia, ese universal. En las palabras de Williams:

No importa cuan funcionalmente dependiente sea un gen, y no importa cuan complicadas sean las interacciones con otros genes y otros factores ambientales, siempre tiene que ser cierto que una substitución de un gen va a tener un efecto promedio en fitness en cualquier población. 

Williams quiere decir que aun cuando los efectos genéticos dependan grandemente del contexto en que se encuentren, siempre hay una cualidad esencial, su efecto promedio. Williams prefiere anclar la teoría darviniana de la evolución en el nivel del gen, porque el piensa que es el nivel más esencial, más básico, más invariable, y más universal, y es precisamente lo que el estaba buscando: 

Es al nivel del gen que logramos el entendimiento más fundamental y más universal de la adaptación. 

Williams ve la complejidad como una distracción que tiene que ser echada a un lado para llegar a una visión de la evolución que tenga la  simplicidad y claridad de lo fundamental y lo esencial. Lo que es complejidad e interacción tiene que ser removido, porque son las cosas que no nos dejan ver con claridad lo fundamental del mecanismo de la evolución. Tenemos que quitarle los velos de la complejidad a la naturaleza para que nos deje ver su esencia central. 

Para entender cómo se logró esto tenemos que estudiar los argumentos biológicos, y en este contexto el Teorema Fundamental de la Selección Natural jugó un papel clave. 

               2 >>

 

 

Volver arriba

 
 
  Agosto 2002
E-moción
G.U.N.
WEB AS CANVAS
  Agosto 2001
Amores online
Bioevents
E-r-g-o-t-i-c-k-s

 

 

 

 


QUIENES SOMOS E-MAIL Editora | SUBSCRIBIRSE | INTERCAMBIO BANNERS
 Universidad de Puerto Rico | CMCEP
ISSN 1549-2230
  Copyright © 2004 Teknokultura, UPR
  Política de Privacidad | Términos de Uso