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Función
de las Nuevas Tecnologías en la Construcción de la Identidad:
Una mirada cualitativa desde la E-moción y el Tacto
[1]
Ángel J. Gordo López
ajgordol@wanadoo.es
Departamento de Sociología IV
Universidad Complutense de Madrid
Las
innovaciones tecnológicas en general, y especialmente las nuevas
tecnologías de la comunicación (redes de ordenadores, multi-media, e-mail,
telefonía móvil, televisión digital, videoconferencia...) se presentan a
menudo como productos acabados cuyos efectos dependen del uso que se haga
de los mismos (Zubero, 1998).
Aunque cada
vez más se atiende al modo que estas nuevas tecnologías afectan el modo de
relacionarse, percibir e intervenir en el mundo (Area, 1997), son todavía
escasos los estudios que enmarcan la innovación tecnológica en un marco de
intereses sociales más amplios.
Este
tipo de aproximaciones encuentra uno de sus primeros referentes en los
trabajos de M. Weber (1923[1961], M. Heidegger (1954[1993]) y L. Mumford
(1934[1977]). Lejos de entender lo tecnológico como una variable
independiente estos trabajos contemplan la cuestión tecnológica desde una
perspectiva histórica y en relación con procesos de mayor envergadura. En
concreto destaca el modo en que Mumford (1934), anticipándose a su tiempo,
entiende lo tecnológico como un conjunto de relaciones complejas que
comprenden distintos tipos de habilidades y conocimientos al igual que
estructuras y disciplinas sociales.
Desde
finales de la década de los setenta nuevos planteamientos retoman la
cuestión de los contextos sociales de las innovaciones tecnológicas, así
como por sus condiciones socioeconómicas de posibilidad. Coincidiendo con
el auge del paradigma socioconstruccionista, el cambio tecnológico se
empieza a encuadrar en aproximaciones que plantean que la tecnología, al
igual que su impacto, se forjan al amparo de los distintos contextos
socioeconómicos (Mackenzie y Wajcman, 1985; Winner, 1985).
Desde este
tipo de enfoques sería erróneo reflexionar sobre las nuevas tecnologías de
la comunicación, la ingente cantidad de información, las posibilidades de
interactividad y los formatos multimedia que las caracterizan, sin atender
a otro tipo de dinámicas más amplias. Entre éstas dinámicas cabría
destacar aquellas que fomentan que los valores y los derechos éticos
básicos, de naturaleza fundamentalmente cualitativa, como el derecho al
trabajo, a la sanidad, el derecho a la residencia o la educación, estén
sujetos a lógicas de gestión economicista.
En
semejante encrucijada, ¿en qué medida reflexionar sobre las nuevas
tecnologías y las posibilidades que nos brindan de información,
interactividad y conectividad, supone indagar a su vez sobre la
construcción y el gobierno de la identidad? ¿qué tipo de correspondencias
cabría establecer entre el modo que las nuevas tecnologías permiten
transmisiones instantáneas, aumentan las capacidades de interactividad y
redefinen las nociones de espacio y los
nuevos
modos de pensar y actuar sobre nosotros mismos y los demás?
En
este capítulo exploro algunas relaciones entre las nuevas tecnologías y
distintas dinámicas de construcción y gobierno de la identidad. Parto de
la idea de que el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación no
puede disociarse de las condiciones socioculturales y económicas que las
hacen posible. Y viceversa, que los modos de pensar, actuar y
relacionarnos con nosotros mismos y los demás, están cada vez más
condicionados por estas nuevas tecnologías. El argumento central que
quisiera desplegar a lo largo de estas páginas es que el renovado interés
por la comunicación y la inteligencia emocional en la vida real, y el
creciente protagonismo del tacto en la nuevas tecnologías de la
comunicación, son caras de una misma moneda, e indicativas por igual de
los recursos y técnicas de construcción y gobierno de la identidad en el
tránsito de la sociedad de la información y el conocimiento a nuevos
órdenes postbiológicos.
Tras unas
breves notas sobre las dinámicas actuales que
fomentan respuestas terapéuticas e individuales a cuestiones que hunden
sus raíces en problemas sociales básicos,
me detendré
en examinar la creciente importancia de la emoción en distintos ámbitos
sociales. Seguidamente intentaré mostrar el modo en que los discursos que
premian la emoción forman parte de un continuo más amplio de equivalencias
donde democracia, psicoterapia e intimidad se influyen y redefinen
mutuamente. La segunda parte del capítulo comienza identificando el papel
destacado que se atribuye actualmente al sentido del tacto en el sector
multimedia, para seguidamente ilustrar el culto existente en torno al
tacto y la emoción como se aprecia en las nuevas campañas de telefonía
móvil (e-moción).
[1]
Este artículo aparecerá publicado en A.
Baustista
García-Vera (ed.) Las nuevas tecnologías y su utilización pedagógica en la
escuela, Madrid: Akal (en prensa).
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