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Ciberfeminismo:
la feminización de la red
Introducción
El
presente trabajo se propone como una aproximación al ciberfeminismo,
un movimiento de mujeres que conjuga reclamos feministas con la
utilización de la tecnología, en particular Internet. El ciberfeminismo me
atrapó por su carácter belicoso, rebelde y divertido y por la particular
utilización del lenguaje, basada en la ironía. Mi acercamiento al tema fue
fundamentalmente a través de Internet porque es en el ciberespacio donde
se puede acceder directamente al pensamiento y la práctica ciberfeminista,
por medio de sus sitios web. La mayor parte de la bibliografía específica
la hallé en sitios especializados en teoría ciberfeminista, dado que en
Argentina no se encuentran libros sobre el tema. A su vez, el material
para reconstituir el campo ciberfeminista lo proporcionaron los sitios de
Internet en sus diferentes variantes y contenidos: teoría, arte, activismo,
difusión de recursos tecnológicos etc.
Dado
que esta ponencia surge de una investigación más amplia, decidí hacer un
recorte de la misma, trazando un recorrido básico a través de las
problemáticas fundamentales que involucran al ciberfeminismo, sin implicar
una progresión lineal conducente a una conclusión cerrada. Los
principales ejes que atraviesa mi exposición son: acercamiento a una
definición del ciberfeminismo; sus objetivos y estrategias y la relación
entre identidad femenina, cyborg e internet.
Surgimiento del movimiento
ciberfeminista
El
ciberfeminismo surgió en 1991, en una ciudad de Australia llamada
Adelaide, cuando un grupo de mujeres (Josephine Starrs, Juliane Pierce,
Francesa da Rimini y Virginia Barratt, decidió divertirse con el arte y la
teoría feminista francesa.
Su primera acción fue la creación de un grupo de trabajo y experimentación,
Vns Matrix, en el marco del cual ensayaron su primer texto/obra de arte;
Cibermanifiesto para el siglo XXI que fue realizado como homenaje a
Donna Haraway y a su concepto de cyborg. Pasado un tiempo, las consignas
ciberfeministas comenzaron a pulular por la red con su estilo irónico y
contestatario. Grupos intelectuales y feministas situados en Australia,
Estados Unidos y Europa se hicieron eco de la novedad surgida como una
respuesta a la cultura popular del video juego, Internet y la noción de
cyberpunk.
Las chicas australianas consiguieron espacios digitales y usaron la lengua
de la nueva cultura tecno para crear su propia vanguardia conceptual
basada en la utilización de la tecnología y de un lenguaje artístico
sustentado en la ironía. El grupo se planteó como objetivo investigar y
descifrar las narrativas de dominación y control que rodean a la
tecnología y explorar la construcción social del espacio, la identidad y
la sexualidad en el ciberespacio.
Hasta
el momento, las ciberfeministas han realizado tres congresos
internacionales,
saliendo de la virtualidad e institucionalizando un debate vinculado al
ciberfeminismo y sus implicancias, surgido desde fuera de la academia. El
primero se realizó el 20 de septiembre de 1997 en el marco de la Documenta
X, una muestra internacional de arte contemporáneo que se realiza en
Kassel, Alemania. En marzo de 1999 tuvo lugar en Rotterdam, Holanda, el
Segundo Congreso internacional y el pasado diciembre de 2001 se realizó un
tercer encuentro en Hamburgo, Alemania.
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