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Género Chat: O
cómo la etnografía puso un pie en el ciberespacio.
Autor: Joan Mayans i
Planells
Año: 2002
Bárbara González Hilario, Ph.D
Joan Mayans
i Planells, el autor de Género
Chat, es
antropólogo y director del
Observatorio para la CiberSociedad.
Su libro es la edición de una recopilación de textos que iniciaron su
tesina doctoral en el 1999 y que luego se convirtieron en el primer
artículo de la revista Textos de la Ciber Sociedad en el 2000
ganando el 1er Premio de Ensayo Eusebi Colomer que convocó la Fundación
EPSON-IBÉRICA.
Desde las
Ciencias Sociales el autor aborda el tema de las nuevas formas de
comunicación interactivas por medio de Charlas (Chats)
surgidas en la Internet. Pone en perspectiva asuntos que no son
usualmente enfocados desde la literatura sociológica, como por ejemplo, la
explicación sobre la estructura de la red. Hace énfasis en que un chat puede ser
observado, estudiado y analizado tanto desde la estructura mecánica como
desde la estructura de uso. Propone así una visión ecológica mediante el
análisis del ecosistema el cual tiene en cuenta la discusión sobre la
topografía social que se genera en el ciberespacio. Su lectura
antropológica aborda la manera en que los usuarios enfrentan estos nuevos
espacios, como se apropian de ellos y recrean registros lingüísticos que
dan origen a un nuevo sistema ideogramático.
Su ensayo
enfoca los chats textuales desde el sistema IRC-Hispano (Internet
Relay Chat) muy utilizado en España e igualmente reconoce que hay
otros espacios de “sociabilidad digital” dentro del amplio mundo de la
Internet y el www, pero éstos no son parte de su objeto de estudio
en el momento en que escribe.
En el IRC,
desde el momento en que el usuario se registra se va abriendo una nueva
forma de interacción humana que se caracteriza por la capacidad de
presencia múltiple, de pertenencia o exclusividad. El usuario que se
adentra en un canal (espacio separado dentro de un chat que contiene
características propias) se enfrenta al registro escrito de una
conversación sin principio ni fin el cual marca un escenario social muy
particular. Cada canal tiene su ambiente propio, su temática e incluso
personas que le frecuentan. Compara ésta experiencia a la experiencia de
ir a un Pub Nocturno, donde uno puede reconocer el ambiente y
entenderlo según la observación de la decoración, la música, la gente que
lo frecuenta, entre otras cosas.
Según
Mayans, el chat es un género comunicacional nuevo y único que rompe
con la dicotomía lengua/habla creando un género confuso que hay que
entender desde diferentes dimensiones. Una de estas es la dimensión
lúdica. Tema que no desarrolla a cabalidad pero lo menciona. Otra
dimensión es el registro oral y escrito teniendo en cuenta que no es una
fusión directa de estos ya que el género Chat es un género en si
mismos. Mayans destaca que del registro oral el usuario chatero
hereda la improvisación y fragmentación, y del registro escrito hereda la
reflexibilidad, el distanciamiento y la estructuración. Dice Mayans que
más que escribir se trata de teclear y esto requiere de poner en práctica
otro tipo de destrezas comunicativas. Uno de los obstáculos que el autor
destaca sobre el chat es la falta de capacidad estructural mecánica
que tienen para proveer información de tipo extralinguística ya que se
pierden los gestos, las miradas, la entonación, el ruido, entre otros, a
diferencia de la comunicación cara a cara.
No obstante
los usuarios recurren a los caracteres del teclado para intentar recrear
esa comunicación
extralinguística
que Mayans destaca como perdida. Nos habla del “emote”, comando que
se utiliza en el IRC para expresar lo que piensa, hace o siente la persona
que se comunica en estos espacios. El “emote” es un medio de
expresión de gestos emocionales o acciones a través de comandos tecleados
que te permiten una simulación. El entendimiento de esta nueva
pictografía requiere de una buena familiarización con el espacio teatral
interactivo del ciberespacio. De este modo el “emote” cumple un
papel escenográfico, que establece la definición conceptual de un
simulacro eliminando su dependencia de un referente exterior real.
El chat
es un simulacro al igual que cualquier interacción ya que conlleva un
proceso de codificación que a su vez esta sometido a un proceso de
abstracción por lo tanto siempre existe una brecha en cualquier tipo de
proceso de comunicación. No obstante existen acuerdos sociales que
permiten significar y es de ese modo, por ejemplo, que cuando usted
escribe dos puntos y una paréntesis hacia la derecha, es entendido como
una estado anímico alegre, una sonrisa; si escribe el paréntesis hacia la
izquierda es entendido como un estado anímico triste.
Por otro
lado, Mayans habla sobre la trasgresión gramatical en el chat. Algo
que todos aquellos que hemos pasado por esta experiencia sabemos muy bien.
La gente no cuida su ortografía en este espacio comunicativo. Mayans
destaca tres tipo de incorrección: formales, conscientes y deliberadas y
afirma que estas deformaciones se deben a que el usuario trata de escribir
lo más rápido posible, o escribe como habla, o tras el vacío de rasgos
extralinguísticos que pueden actuar como identificador del usuario,
recuren a una alteración del código normativo. Este tipo de incorrección
es más de carácter lúdico – desafío a la gramaticalidad- que falta de
conocimiento en gramática.
Además,
Mayans compara la experiencia de los Chats con la experiencia
televisiva, donde se recupera el sentido de presencia haciendo de la
experiencia teatral una más real constituyendo un nuevo Género Chat.
Dentro de esta experiencia destaca dos tipos de personalidades a las que
le llama los sinceros y los falsos. Los sinceros se dan a conocer tal como
son. Los falsos expresan lo que no son. No obstante diferimos del autor en
cuanto a marcar estas dos polaridades, pues ambas coexisten incuso en la
creación de un mismo personaje, las líneas se cruzan haciendo que la
persona-personaje coquetee con lo verdadero y lo falso según las
circunstancias, el estado de ánimo u otras razones.
El usuario
establece una relación con su personaje. Para unos es un juego creativo y
dramático, para otros es un juego que no se puede mantener por mucho
tiempo ya que cruza la línea entre lo real y lo recreado o creado para dar
paso a la verosimilitud del – su - deseo. El autor hace referencia al
trabajo de Sherry Turkle y de Erving Goffman destacando la idea de que el
ser social no es natural ni espontáneo.
Otro
aspecto que destaca es la desidealización del concepto de madurez el cual
permite la entrada de factores de desorden, de complejidad y de
inestabilidad. En el chat “se le permite al adulto flirtear con
desequilibrios, contradicciones, dudas que de otro modo hubieran sido
consideradas síntomas sociopatológicos” (p. 213). De algún modo, destaca
Mayans que el chat proporciona un campo abierto para la
experimentación y juego desprovisto de la obligación de cargar con todo
el fardo de las consecuencias. Es un espacio de libertad, de liberación
del yo (Yo freudiano). Cuando el usuario se desdobla de esa fantasía
enfrenta los problemas del trauma urbano. Mayans no toca estos aspectos
psicológicos de las consecuencias de este fenómeno, sería un buen tema
para investigar desde la Psicología Social o Clínica.
No obstante
Mayans se orienta con la teoría de Erikson para abordar algunos temas. Por
ejemplo, cuando destaca que el chat proporciona una estructura para
que se de lo que Erickson llamó la moratoria, partiendo de la
teoría de la moratoria adolescente. Mayans intenta aproximarse a una
explicación económica y explica la moratoria como una respuesta de
escape al discurso capitalista industrial que no permite un adulto lúdico
no productivo, más bien este discurso intenta crear adultos adentrados en
la jornada laboral que convierten el tiempo en dinero. El entorno
cibersocial sigue mas bien el camino del ocio consumista.
La
elaboración de personalidades alternativas en los entornos virtuales debe
ser planteada a una psicología emergente donde el self que se toma
como modelo es contrario al self unitario, es más bien, fluido,
flexible, heterogéneo, mutable, inconstante, incoherente, polifacético,
pluridimensional y emotivo. Este juego de personalidades es un ejemplo de
la vida urbana y posmoderna en la que estamos habituados a vivir desde
diferentes escenarios.
Siguiendo a
Turkle (1997) los usuarios de los entornos virtuales desarrollan una
percepción en la cual la vida esta hecha de ventanas siendo la vida real
sólo una de ellas. El adulto de los entornos virtuales rompe con el modelo
de “madurez” impulsado por la filosofía moderna. Juega con sus máscaras, y
sus personajes. Los cuales no son ni verdaderos ni falsos, son auténticos
y simulados. Realizando un trabajo de exteriorización y dramatización de
sus propias fantasías y realidades.
Todas estas
características del Chat que hemos mencionado siguiendo a Mayans
hacen de éste género comunicacional uno específico que va adquiriendo sus
propios significados a partir de la experiencia y la imaginación de los
usuarios. El Chat puede ser utilizado como un medio de conversación
en adición a otros medios de conversación. Puede usarse como un medio de
conocer gente, un medio de trabajo, un medio de estudio, es de esta manera
en que se va convirtiendo en un medio con un estilo propio.
Mayans se
hace las siguientes preguntas: ¿quiénes utilizan los chats? ¿Qué
les mueve a ponerse al teclado para comunicarse con gente desconocida?
¿Cómo se articula su pequeño orden social? ¿Puede hablarse de una cultura
chat?. Trata en su libro de contestar algunas de esas preguntas
partiendo de diferentes metodologías sociológicas que comprenden la
estadística y las entrevistas o la observación de los usuarios del Chat.
Este libro
es un buen libro para todas aquellas personas que le interese este género
y que se estén iniciando en al campo investigativo de la cibercultura.
Para los que están más adelantados en sus investigaciones es un buen libro
para replantearse formas explicativas y motivarse a generar otras
reflexiones que amplíen muchos de los conceptos, ideas y axiomas que nos
trae este autor.
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