|
Heidi J.Figueroa Sarriera
Editora
Las tecnologías de información y comunicación
(TIC) han venido jugando un papel importante en el proceso de
redefinición del tejido social en las sociedades industrializadas
y postindustrializadas contemporáneas. Las formas de vínculación
(inclusión y exclusión) de las sociedades a través
de las políticas asociadas a las TIC devienen, cada vez
con más fuerza, en un terreno de lucha política.
Se trata de un campo fértil donde múltiples contradicciones
emergen a cada paso que avanzan las políticas de reglamentación
y normalización de las relaciones sociales que estas tecnologías
posibilitan.
Las instituciones sociales, especialmente en el campo educativo,
tienen como tarea que no se hace esperar el asumir la complejidad
de una contemporaneidad donde el ciudadano-productor-consumidor
pueda ser algo más que un mero usuario de las tecnologías
existentes. Forjar una subjetividad interpelada por la apropiación
creativa de estos medios debe ser parte integral del proceso de
formación académica y profesional. La llamada brecha
digital no debe circunscribirse al escueto hecho de los que tienen
y los que no tienen acceso a sistemas computerizados. Los problemas
de acceso están asociados a problemas de asimetrías
económicas, políticas y culturales donde tener una
computadora es totalmente insuficiente si no se acompaña
con la posibilidad de trabajar, jugar y gozar en el proceso de
apropiación creativa de estos medios para establecer enlaces
cuestionadores de las supuestas escisiones de la vida online y
offline, o el mundo real y el mundo virtual. Es precisamente a
partir de este norte, iniciado en el volumen anterior, que el
presente volumen de Teknokultura desea potenciar en sus páginas
reflexiones y proyectos que impliquen de manera más evidente
la imposibilidad de esta escisión.
|