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El manejo de la información es uno de los grandes retos
en los países en vía de desarrollo puesto que aquí
las organizaciones son muy pobres en términos de información
y su infraestructura informativa está muy poco desarrollada.
Todo esto, con un efecto directo en el gasto de tiempo y dinero,
que obviamente va en detrimento de las utilidades.
En sus publicaciones, generalmente
las organizaciones reducen a cuatro grandes temas sus menús
informativos: los suministros (de insumos por ejemplo), la demanda
de productos (nuevos clientes para sus productos o servicios),
el entorno del negocio (como la concerniente a las políticas
y reglamentaciones relevantes emitidas por el sector gubernamental),
y los procesos internos dentro de sus negocios (por ejemplo, información
acerca de qué áreas del personal alcanzan un mejor
desempeño).
La distribución anterior implica
que al elaborar sus boletines, las organizaciones dejen por fuera
informaciones en áreas como la demanda (información
acerca de nuevos clientes y acerca de los ya existentes), las
finanzas (información acerca de cómo conseguir un
financiamiento mayor para los negocios), las competencias (información
referente a cómo conseguir más y mejores competencias
empresariales) y la vida cotidiana interna (la de los miembros
de la organización empresarial).
Sobre este último rango informativo,
vale la pena mencionar que el público interno de una organización
es el que habitualmente está más desatendido en
materia de información. De allí que fluya libremente
la información informal, y con ella se creen tensiones
o afectos, y en el caso de las comunidades empresariales, se intervenga
demasiado en el clima laboral.
Cualquier empresa necesita que la información
fluya con sentidos que sean benéficos en lugar de perniciosos
para la organización. Para ello es necesario que todos
los miembros de la organización conozcan y compartan los
objetivos, logros y fines, y tengan la capacidad de opinar e influir
sobre ellos. Más importante aún es que los miembros
de la organización se conozcan entre ellos. Para las empresas
es importante escuchar y ser escuchadas y para ello, le apuntan
a la creación de canales formales, para conseguir que la
información fluya de manera controlada, uniforme y productiva.
Sin embargo, pocas veces las empresas permiten que por esos canales
fluya la información personal y cotidiana, el día
a día de los miembros de la organización, provocando
que esos temas sean los preferidos en los espacios informales.
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Las publicaciones internas y los
medios electrónicos se han convertido en los medios preferidos
en las organizaciones, sencillamente por tratarse de medios económicos,
rápidos, eficaces, dinámicos y muy participativos,
rápidamente actualizables y, muy importantes para transmitir
de manera regular la información de las compañías
o de los grupos humanos a los empleados, accionistas, proveedores
y en general, a públicos específicos.
En la vida empresarial, ese tipo
de comunicaciones deben ser alimentadas de una manera programada
para conseguir la completa implicación de los recursos
humanos de la organización en sus objetivos y fines. La
edición de publicaciones corporativas debe hacerse pensando
en alcanzar el máximo índice de lectura, suscitando
el interés del lector y ofreciendo un producto final de
calidad.
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