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La periodicidad de un boletín
responde a los intereses particulares de cada organización.
En la práctica, es usual encontrar en las organizaciones
un boletín con periodicidad semanal, también puede
ser quincenal[3] o de carácter mensual.
Incluso, es válido que se hagan boletines extraordinarios
por situaciones que lo ameriten. El tiraje que se recomienda,
cuando el medio es carácter impreso es uno por cada empleado
de la organización (en el caso de los internos), en algunas
empresas la distribución es personalizada, lo que promueve
mayor acogida del medio, mayor sentido de pertenencia y participación.
En cuanto a los contenidos, quienes
producen la información tienen las herramientas, la formación
y la experiencia para manejarla en forma responsable y mesurada,
sin llevar al pánico o a la desconfianza a quienes la reciben.
Al informar objetivamente, sin ocultar los hechos, están
contribuyendo a la formación de una opinión sensata
en el personal de la empresa, en los periodistas o en los públicos
externos, según el caso.
En comunicaciones de carácter
empresarial siempre será grato dar buenas noticias, sin
embargo, la información negativa también hay que
darla a conocer. Esto es un acto de honradez y transparencia,
de respeto a los receptores, así como antídoto para
prevenir los rumores y sus fatales consecuencias. Una “mala noticia”
suministrada en forma oportuna, transmite la sensación
de seguridad y, aunque parezca extraño, contribuye a la
tranquilidad de quien la recibe. De esta forma los receptores
saben a qué atenerse y no hay especulaciones.
Un boletín debe trascender,
incluso a los hogares de los empleados. Como en cualquier comunicación,
lo determinante sigue siendo el contenido.
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[3] Así lo recomienda el libro La Comunicación
un Punto de Vista Empresarial, de Carlos G. Ramos Padilla.
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3.
Fundamentación conceptual
El mundo moderno de las organizaciones,
y allí se incluye la institución familiar, funciona
a partir de cuatro recursos tangibles: el dinero, las personas,
los materiales y las tecnologías; y de algunos recursos
intangibles como la energía y la información. Éste
último es entendido como un recurso crítico en la
toma de decisiones. La información se considera el nuevo
factor de producción que sustituye a los antiguos factores
de creación de riqueza o a los recursos claves como la
tierra y el trabajo.
Por información, se entiende
un dato o conjunto de datos, elaborado y situado en un contexto,
de forma que tiene un significado para alguien en un momento y
lugar determinados. Los datos pueden ser caracteres alfabéticos,
magnitudes numéricas, símbolos especiales alfanuméricos,
colores, imágenes, grupos de símbolos no aleatorios
que presentan cantidades, acciones, objetos, etc. Los datos no
permiten tomar decisiones antes de ser tratados convenientemente,
mientras que la información es el resultado de este tratamiento,
de esa transformación de los datos para cargarlos de sentido.
“Información es todo mensaje que llega a nuestro entendimiento,
en determinadas condiciones y con posibilidad de significar algo
por medio de la acción de interpretarlo” (Aragonés,
1998, p.15). En el caso de Isabela Press, los datos son tomados
de la realidad, pero tratados periodísticamente, pensando
en convertir en información los hechos más cotidianos.
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