1 Referencia seminal en este análisis es el trabajo de Lakoff y Jonson Metaphors We Live By. En este estudio utilizo como referencia a Lakoff (1993).

2 El trabajo de Lakoff es enfático en su propuesta del carácter potencialmente universal de las metáforas, mientras que, en respuesta al mismo, investigadores como Emanatian (1995), Maalej (2001), Kövecses (2002) y El Refaie (2003) y Forceville (2006), entre otros, procuran también reconocer el contexto cultural que, en mayor o menor grado determina el empleo y significado de metáforas.

3 N. Katherine Hayles elabora este argumento en su ensayo “Boudary Disputes: Homeostasis, Reflexivity and the Foundations of Cybernetics” (1994) en el contexto particular del surgimiento y desarrollo de la cibernética a partir de 1946.

4 Bruce Mazlish (1995) discute la tensa relación analógica entre humanos, animales y máquinas a partir de los tiempos de la antigüedad china y griega, pasando por el imperio árabe y hasta el presente. Pero más pertinente al presente ensayo, Marshall (1977) elabora sobre la tendencia histórica a identificar al ser humano, en su comportamiento físico y psíquico, como análogo a las tecnologías del momento. Marshall argumenta que ello es reflejo de la tendencia humana a representar lo que le es inaccesible (en este caso, la singularidad de la vida humana) en términos de lo que le es transparente (el funcionamiento de artefactos fabricados por su propia mano).

5 En el modelo de Lakoff y Johnson de las ‘metáforas conceptuales’ (conceptual metaphor theory) se propone, por una parte, que las metáforas, más allá del lenguaje, son constitutivas de niveles básicos de conocimiento y, por otra, que esta capacidad radica en el hecho de que éstas son metáforas ‘incorporadas’ (“embodied metaphors”). Con esto último se arguye que, puesto que nuestras experiencias se encuentran mediadas, a nivel más cercano, por nuestro cuerpo y éste nos es accesible de forma menos transparente, la formulación de conocimiento abstracto se articula en torno al cuerpo mismo. De este modo, conceptos abstractos como tiempo o emociones son comprendidas en virtud de movimiento en el espacio (‘el tiempo pasa’, ‘el tiempo llega’) o de fuerzas que se experimentan corporalmente (‘me cayó mal’, ‘me sacó de paso’, por ejemplo), respectivamente (Forceville, 2006). Ver también Lakoff (1993).

6 Otra interesante consecuencia de este giro es que, en atención a la nueva centralidad función y funcionamiento como criterio fundamental de clasificación, se afirme, finalmente, la distinción entre seres vivos y materia inerte como distinción esencial en el mundo natural; esto sería notablemente distinto de la historia natural para la cual esta distinción, si bien existente, era más bien incidental y carecía de relevancia fundamental (Foucault, 1970). También muy elocuente es lo que Erwin Schrödinger (1980) define como la diferencia fundamental entre sistemas vivos e inertes, una distinción puramente funcional: los sistemas vivos se caracterizan por preservar entropía negativa, produciendo ‘orden a partir del orden’ y de este modo sosteniéndose indefinidamente, mientras que los sistemas inertes se caracterizan por su tendencia a la entropía, el desorden y, con ello, a su progresiva descomposición.

7 Éstas, a su vez, siguen a la concepción de vida como posesión de alma y preceden a lo que sería el giro a partir de mediados del siglo 20, la vida como ‘información’. Foucault enfatiza el rol central de ‘organización’, íntimamente ligado a ‘función’, como criterio central de organicidad en el origen de la biología (1970).

8 Al referirme a ‘política’ en este ensayo lo hago en el sentido amplio, no en poca medida foucauldiano, de política como el orden de atribución y distribución de poder y capacidad de agencia de los sujetos. Cada sujeto es, de este modo, inherentemente político en tanto que la capacidad de agencia es precondición de subjetividad.

9 El original lee: “Im 19. Jahrhundert…werden die von Menschen konstruierten Automaten und jene anderen natürlichen Automaten des Materialisten, die Tiere und Pflanzen, von einem sehr unterschiedlichen Gesichtspunkt aus untersucht. Die Erhaltung und die Abnahme der Energie sind die herrschenden Grundsätze des Tages. Der lebende Organismus ist vor allem eine Wärmekraftmaschine...Die Technik des Körpers ist ein Zweig der Energietechnik...Die neuere Untersuchung der Automaten, ob aus Metall oder aus Fleisch, ist ein Zweig der Kommunikationstechnik, und ihre Hauptbegriffe sind jene der Nachricht, Betrag der Störung oder ‘Rauschen’…Grösse der Information, Kodierverfahern und so fort” (traducción mía).
diversos campos disciplinarios, caracterizadas por el acomodo y empleo más laxo de las nociones propuestas. Fruton, citado por Kay, propondría que, en el caso del segundo, los conceptos de la teoría de la información serían empleados principalmente como metáforas, en lugar de en su estricta definición matemática (p. 52).

10
Kay (2005) distingue entre la teoría de la información, como aquélla expresada en su detalle por Shannon y Weaver, del discurso de la información, con lo cual se refiere a las adaptaciones de las propuestas de esta teoría a diversos campos disciplinarios, caracterizadas por el acomodo y empleo más laxo de las nociones propuestas. Fruton, citado por Kay, propondría que, en el caso del segundo, los conceptos de la teoría de la información serían empleados principalmente como metáforas, en lugar de en su estricta definición matemática (p. 52).

11 El original lee: „Ob sie [organismos y máquinas] stets als gleich betrachtet werden sollen, dürfte davon abhängen, ob es eines oder mehrere qualitativ unterschiedliche, einzigartige charakteristische Merkmale gibt, die bei der einen Gruppe vorhanden sind und bei den anderen fehlen. Solche qualitative Unterschiede sind bislang nicht aufgetaucht“ (traducción mía).

12 Utilizo aquí ‘términos’ en el sentido de Black (1977), quien se referiría con ello a los indicadores de los aspectos o dominios en comparación en una metáfora.

13 De hecho, esto es criterio indispensable para la identificación de vida orgánica. Ello se hace particular e interesantemente evidente en el debate sobre la clasificación de los virus como organismos vivos o como meros agentes bioquímicos. Suscita controversia el hecho de que, a pesar de no ser capaces de realizar los procesos metabólicos de los organismos vivos de forma autónoma, los virus sí contengan material genético en forma de ARN y ADN, moléculas orgánicas que se consideran exclusivas de la vida orgánica. Al presente, los virus cuentan con su propia categoría de clasificación.

14 De hecho, esto es criterio indispensable para la identificación de vida orgánica. Ello se hace particular e interesantemente evidente en el debate sobre la clasificación de los virus como organismos vivos o como meros agentes bioquímicos. Suscita controversia el hecho de que, a pesar de no ser capaces de realizar los procesos metabólicos de los organismos vivos de forma autónoma, los virus sí contengan material genético en forma de ARN y ADN, moléculas orgánicas que se consideran exclusivas de la vida orgánica. Al presente, los virus cuentan con su propia categoría de clasificación.

15 Aquí utilizo ‘ser’ en el sentido de ‘self’.


16 Aunque un préstamo muy indirecto, debo aquí la idea de una simultánea ‘poética y política’ a Lyla Mehta, quien elabora sobre ello en su libro The Politics and Poetics of Water: Naturalising Scarcity in Western India (Orient Longman, 2005).