concientes de ello y es precisamente el debate
disciplinario que desarrollan, en ocasiones, particularmente diáfano,
lo que da origen al análisis de Hayles. Es aquí que
es evidente, entonces, la instrumentalidad política que adquieren
las metáforas en manos de agentes, igualmente, políticos[8].
Como es aparente en este análisis, las metáforas no
son inocentes, pero tampoco lo son los sujetos que se sirven de ellas,
conciente o inconcientemente. Rescatar sus colores políticos,
más que un ejercicio de deconstrucción, es, en el presente
ensayo, un esfuerzo reconocer su potencia como instrumentos de agencia
y movilización. Capacidad política, igual que las metáforas,
con sus posibilidades y sus limitaciones; queda de nuestra parte hacer
el balance.
Con esto en mente, torno a una de las más recientes permutaciones
de esta metáfora conceptual que ha dado pie a la consolidación
de la biología como disciplina. Me refiero lo que ha sido propuesto
por Canguilhem como la ‘cuarta discontinuidad’ en la concepción
de lo que es ‘vida’, a raíz del cual ‘vida’
comienza a asociarse directamente con ‘información’
(Kay, 2005, p.67). Este giro comienza a darse a partir del surgimiento
de la cibernética a mediados del siglo 20. Fundamental a esta
disciplina es la concepción de todo tipo de sistemas y procesos
como fenómenos de comunicación y transmisión
de información. Implicando que, bajo estos principios, los
sistemas ‘vivos’ son equivalentes a otros sistemas artficiales
autónomos, Norbert Wiener, considerado no sin cierto debate
como el principal gestor conceptual de la cibernética, comenta
sobre la transición:
“En el siglo 19 los autómatas construidos por los seres
humanos y aquellos otros autómatas naturales de los materialistas,
los animales y plantas, eran estudiados desde un punto de vista
muy diferente. La conservación y la pérdida de la
energía son los fundamentos dominantes del día. El
organismo vivo es ante todo una máquina térmica…
La técnica del cuerpo es una rama de la técnica de
la energía….La nueva investigación de los autómatas,
ya sea de metal o de carne, es una rama de la técnica de
la comunicación, y sus conceptos principales son aquéllos
de mensaje, cantidad de interferencia o ‘ruido’…cantidad
de la información, procesos de codificación y así
por el estilo” (citado por Kay, 2005, p. 127)[9].