para adaptarse a los modelos tecnológicos del momento, pero la asociación metafórica se ha sostenido (Marshall, 1977). Pudiera sugerirse que este binomio metafórico entre seres orgánicos y mecanismos artificiales constituye una más de las así llamadas metáforas conceptuales, cuya presencia se identifica más allá del lenguaje, en el arraigo que tienen, a un nivel muy fundamental, en la explicación de fenómenos muy inmediatos[5]. N. Katherine Hayles discute una de las manifestaciones de esta metáfora en el siglo 20, surgida a raíz del desarrollo de la cibernética. Con la centralidad tanto científica como institucional que adquiere el desarrollo de sistemas autónomos a partir de los comienzos de la Segunda Guerra Mundial, la constitución del andamiaje disciplinario en donde se habrían de articular los nuevos avances y tecnologías cae también en foco. Hayles elabora en torno a la complejidad de los debates que caracterizaron esta etapa y cita, en particular, dos nociones en competencia que a corto y largo plazo resultaron ser constitutivas para lo que sería el marco disciplinario de la cibernética. Nociones como ‘homeostasis’ y ‘reflexividad’ (refiriéndose éstas a distintos modos de mantener control interno en sistemas autónomos) vinieron a informar, simultáneamente, el desarrollo de las tecnologías en cuestión y nuestro entendimiento del ‘ser humano’ (y, eventualmente, otros organismos) como “sistema” fisiológico y de comportamiento. (Valga la pena notar que el uso del término ‘sistema’ para describir al ser humano y otras entidades orgánicas muy bien podría ser legado directo de la metáfora que venimos trazando.) De acuerdo con la aseveración de Lily Kay de que las metáforas “no consiste[n] de ningún modo en una simple transmisión de un área de investigación a otra, sino en una modificación que fluye en ambas direcciones,” la aplicación de ambas nociones a la descripción de entidades orgánicas y artificiales autónomas, respectivamente, resultó en un constante intercambio entre ambas áreas que terminó por modificar activamente tanto una como la otra en el curso de los años (Kay, 2005, p.50). No menos relevante que este “tráfico” a nivel conceptual es el hecho de que este intercambio también se haya encontrado