Para dar cuenta de las dinámicas de construcción emocionales de los jóvenes, hemos analizado el contenido de las conversaciones utilizando la técnica del análisis de contenido que, en un sentido tradicional, parte como técnica cuantitativa que sirve para describir, objetiva y sistemáticamente, el contenido manifiesto de una comunicación. No obstante, para Krippendorff (1980) se trata de un instrumento para analizar aquello manifiesto y aquello latente en los hechos simbólicos, tanto verbales como comunicativos. Vázquez (1997), destaca su cualidad de herramienta, de técnica de investigación que permite sistematizar la información y, desde su vertiente cualitativa, el contexto ocupa un lugar central al hacer una interpretación y Bardin lo considera como un conjunto de técnicas de análisis de comunicaciones y no un mero instrumento (2002, p. 23). Todo ello nos permite ir más allá de los primeros significados y adoptar una postura crítica, en la línea de Bourdieu o Durkheim que cuestiona la “ilusión de transparencia” de los hechos sociales y las nociones preestablecidas. De esta forma, para comprender aquello a priori no comprendido, realizamos una lectura atenta para detectar estructuras invalidantes o confirmatorias a nuestros objetivos, preguntándonos por su validez y por si pueden generalizarse y compartir por otras miradas.

Metodología

La metodología utilizada responde al paradigma del cambio o emergente que tiende a romper la rigidez que muestra cada uno de los distintos paradigmas, descubriendo que algunos de sus elementos pueden conjugarse y ayudar mutuamente en investigaciones concretas. La riqueza de nuestra investigación sólo puede captarse a partir de la utilización de las diferentes miradas que aportan las distintas metodologías. Así y en distintos momentos, damos prioridad a uno u otro de estos métodos, en lo que se conoce como proceso de “cristalización” (Richardson, 2000). Entendemos que esta metáfora describe más certeramente nuestro proceso metodológico que el descrito desde la triangulación (Arias-Valencia, 1999), en cuanto cristalizan, en la articulación de redes interconectivas, los distintos niveles de análisis y de información, en las categorías halladas, de los más moleculares a los más molares, lo que aporta credibilidad y coherencia interna a nuestro informe.