Profundizar en el descubrimiento de los tipos de usuario implica saber distinguir entre aquellos que son más relevantes que otros. Si bien nos interesan todos los sujetos que visitan el sitio que analizamos, lo cierto es que puede darse un tipo de usuario de carácter principal o destacado, sobre el que debemos prestar una atención especial, como explican Goto y Cotler (2002):

“Si dispone de los recursos necesarios, le recomendamos vivamente que construya unos cuantos perfiles individuales detallados. Para lograr esto, posiblemente tenga que entrevistar tanto al cliente como a unos cuantos usuarios para obtener una visión realista de la audiencia de destino. Los resultados pueden merecer la pena”. (p. 49)

Como decimos, en la medida en que seamos más específicos a la hora de concretar y explicar cada uno de los diferentes tipos de usuario, estaremos en disposición de realizar un análisis más adecuado. Esa búsqueda de los tipos de usuario nunca podrá llegar a ser absolutamente exhaustiva y concluyente, en la medida en que nunca podremos llegar a concretar todas y cada una de las acciones que llevarán todos y cada uno de los usuarios que visitan el sitio. Tal y como sugiere Marcos y Rovira (2007):

“… para determinar el grado de usabilidad de un producto es necesario plantear primero a qué personas está dirigido (quién es su público objetivo), para qué tareas debe servir (cuál es su funcionalidad) y en qué contexto está previsto que sea usado. Una de las máximas que se repiten en el diseño usable es que debe pensarse en lo probable, y no en todo lo posible, pues las alternativas pueden ser tantas que sería imposible hacer un diseño que se acomode a todas las situaciones.
Hay que aclarar que entendemos por probable un conjunto de situaciones lo suficientemente amplio para poder dar cabida a las necesidades que nuestro público objetivo tendrá, y siempre estas necesidades estará por encima de cualquier otra circunstancia” (p. 179)

 

 

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