por el contrario, nos encontramos con una distribución desordenada o, en el peor de los casos, sin sentido. Como explica de nuevo Kate Gomoll en Goto y Cotler (2002):

“El contenido es fundamental para cualquier sitio. Sin un buen contenido, su tecnología y sus gráficos son simples contenedores vacíos. Pero el hecho de disponer de un buen contenido tampoco es suficiente. Es preciso que el contenido esté organizado”. (p. 91)

Una forma útil de saber si el sitio posee una buena estructura es preguntarse si el tipo de usuario que estamos analizando tiene claro en dónde se encuentra en un momento determinado; en qué sección o lugar del sitio web se halla, tal y como explica de nuevo Kate Gomoll en Goto y Cotler (2002):

“Evite la sensación de vértigo por parte del usuario. Mientras naveguen de pantalla en pantalla, los usuarios deben sentirse cómodos allá donde se hallen ¿Pueden volver a la página de inicio? ¿Y a dónde empezaron la tarea? El botón Atrás, ¿devuelve al usuario a la pantalla anterior? (…) Conviértase en el usuario y navegue. ¿Se siente perdido en el sitio rediseñado?” (p. 105)


Contenidos (temporalidad)

La temporalidad de los contenidos depende de cada sitio web, de sus objetivos y del tipo de contenidos que posean. Así por ejemplo, la temporalidad de un diario digital no es la misma que la de un web de un partido político. Sin embargo, y a pesar de que la temporalidad de los contenidos depende de la especificidad de cada sitio, es prioritario señalar que sí existe un norma general que debe ser cumplida de forma estricta por todos los sitios web, sean del género que sean. Nos referimos a la actualización de contenidos.

Actualizar significa presentar los contenidos de manera acorde con la situación real del día a día (o del momento a momento) que envuelve todos y cada uno de los extremos que conforman y dan sentido al sitio. La actualización de contenidos es uno de los aspectos que implica un mayor rasgo de dinamización. Como se explicó páginas atrás, la